Autoridades

Presentación de las autoridades. Mesa Directiva – Forja Río Negro.

Gustavo López

Gustavo López es abogado y periodista, tiene 58 años, está casado, tiene tres hijos y vive en Colegiales. Es Profesor en la UBA, y en la Universidad Nacional de José C. Paz, además de docente de Maestría.

Candidato a Diputado Nacional por Unidad Porteña. Presidente de FORJA.

Dr. Ariel Santorio

Presidente Junta Promotora Partido de la Concertación FORJA

¿Quiénes somos?

por el Dr. Ariel Santorio

Somos un partido político con un proyecto colectivo y una idea principal: convertir a las personas en el centro de la vida política. Formamos parte del FPV y sentamos nuestras bases en el progresismo y desarrollismo. Hemos formado una estructura, trasparente, ciudadana, abierta, plural con bases nacionales y populares.

Creemos en las capacidades humanas y que es necesario el compromiso y el esfuerzo en común para que todos se desarrollen al máximo sin importar su condición de género, etnia, religión, clase, edad o región.

Promovemos el desarrollo de las organizaciones y movimientos locales, regionales y provinciales. Planteamos una nueva forma de pensar y hacer política a partir de ideales y valores definidos.

A partir de la participación, la solidaridad y el respeto por el otro, trabajamos en soluciones a viejos problemas, porque estamos convencidos de que solo de esa forma se puede construir la Provincia que queremos.

FORJA expresa 125 años de luchas populares, que se manifestaron en el tiempo a través de Alem, de Yrigoyen, Jauretche, Illia y Alfonsín. Esas luchas del campo del pueblo que asumió durante tantos años el Radicalismo Popular, también fueron las de Perón y las de Evita.

FORJA es una respuesta a la desnacionalización, a la ruptura institucional, a la corrupción y a la ausencia de reflejos por parte de algunas de las fuerzas políticas tradicionales.
Arturo Jauretche  decía  en la creación del FORJA “Nos propusimos crear un cauce en la continuidad histórica del radicalismo” explicaba en relación a las bases yrigoyenistas que se perdían.
Hoy, el FORJA es mucho más que esto, es un conglomerado de  ideas que, algunas provenientes de otros partidos confluimos en una misma vertiente de pensamiento, Nacional, Popular, de Igualdad, de Equidad pero con una raigambre netamente rionegrina, ya que es nuestra historia la que nos llama a ser los impulsores de una provincia diferente,  basadas en el progreso y desarrollo de su gente.
Con una identidad bien marcada que no pierda los valores más sensibles del ser humano, se da vida en la provincia a un cuerpo de ideas y pensamientos donde emerjan las cuestiones medulares de la provincia, sus ciudades y del país …

Nuestro horizonte no es partidario, sino nacional. Rechazamos la encrucijada entre “lo malo o lo peor”. Por eso, abrimos el espacio –el “cauce”, diría Jauretche– capaz de vigorizar la participación, la solidaridad y la acción política con proyección nacional, de cara a problemáticas estructurales de cada uno de los municipios, cuyos ciudadanos ya no pueden esperar.

Nuestra obligación es constituirnos en una agrupación de militantes sociales e intelectuales, como  una respuesta necesaria y comprometida  ante la polarización, la corrupción y el descreimiento.
Proponemos enfrentar la crisis de sentido por la que atraviesa la política en particular y argentina en general, forjando una transformación.

Nuestro principal desafío es lograr, desde la defensa de los valores y principios nacionales – mismos de Yrigoyen,  Alfonsin,  Peron, Eva , Alfredo Palacios y de tantos otros, cuya colaboración abonó las bases de una gran nación- una sociedad más inclusiva al servicio de las personas, que dé a todos los ciudadanos la oportunidad de desarrollar todas sus potencialidades. En la que se amplíen los derechos fundamentales y libertades públicas, donde prevalezcan los valores de la ética y el contrato moral, la república federal y la democracia sustantiva, la distribución del ingreso con base en los derechos universales de los ciudadanos.

Un desafío que nos exigirá construir pluralmente una respuesta a cómo construir la justicia social en una Argentina tan desigual; la consecución del pleno empleo, la mejora y desarrollo rural, la adecuación a la revolución tecnológica a la globalización, evitando sus efectos negativos y excluyentes; el desarrollo sustentable y sostenible con la preservación del medio ambiente.

El nacionalismo es, cabalmente, apego de un pueblo a su patria, a ese conjunto de cosas materiales e inmateriales que constituyen lo que se llama Patria. Es amor a la historia, a las tradiciones, a la tierra, a la nación, al pueblo, sobre todo, a los ideales de justicia y libertad que perennemente están presentes en el corazón y en la inteligencia de los argentinos. Nacionalismo es voluntad de emancipación, decisión inquebrantable de ser una nación en plenitud de su soberanía en el concierto de todas las naciones.

Este desafío nos impulsa a converger, a concertar, requiere frescura de ideas, libertad de pensamiento, compromiso ético con el otro, generosidad ante el pluralismo, vocación de transformación social, sabiendo que mirar al futuro no debe representar una ruptura con el pasado, nuestras tradiciones y nuestros valores, sino redescubir el verdadero significado del ser argentino y proyectar un horizonte con una visión al largo, mediano y corto tiempo sustentada en un consenso provincial para asi poder crecer realmente.

“Desalojemos de nuestra inteligencia la idea de la facilidad. No es tarea fácil la que hemos acometido, Pero no es tarea ingrata. Luchar por un alto fin es el goce mayor que se ofrece a la perspectiva del hombre. Luchar es, en cierta manera, sinónimo de vivir: Se lucha con el clima para cosechar fruta de pepita o carozo . Se lucha con el mar para transportar de un extremo a otro del planeta mercaderías y ansiedades. Se lucha con la pluma. Se lucha con la espada. El que no lucha, se estanca, como el agua. El que se estanca se pudre.” decía Scalabrini Ortiz

¿De dónde viene nuestro isologotipo?

El árbol, nuestro icono, está arraigado con sus raíces a la tierra y representa la fuerza. Está compuesto de líneas curvas y círculos concéntricos, que personifican el espíritu de Forja de estar unidos, en equilibrio uno con otro y con nuestro entorno. Agrupa los siete colores de la bandera indígena Whipala. Rojo en representación del fuego; el amarillo el sol, el azul el agua, el naranja la primavera, el blanco la espiritualidad, el morado la tierra, el verde la naturaleza.

Nuestra historia

FORJA fue creada dos años después de la muerte de Hipólito Yrigoyen, en momentos en que la Unión Cívica Radical decidía levantar la abstención electoral decidida en 1931, en oposición al sistema de elecciones fraudulentas, con el fin de impulsar una postura política “yrigoyenista” que realizara una dura crítica de los gobiernos que asumieron el poder a partir del golpe de estado del 6 de septiembre de 1930, conocida como la década infame.

Entre los socios fundadores estaban Arturo Jauretche, Homero Manzi, Oscar y Luis Dellepiane. Raúl Scalabrini Ortiz, afín e inspirador del ideario del grupo, no formaba parte orgánica del mismo, pues se requería la membresía de la UCR para participar.

Hacia 1940, la facción liderada por Dellepiane y Del Mazo pactó su reintegración a la conducción nacional de la UCR y abandonó el movimiento. Aunque esto favoreció a la línea más radical, representada por Scalabrini Ortiz —quien se incorporó formalmente al eliminarse la obligatoria adhesión a la UCR— y colocó a Arturo Jauretche al frente.

Ante el golpe militar de 1943 que derrocó al gobierno fraudulento de Ramón Castillo, FORJA publicó un documento donde decía: “El derrocamiento del “régimen” constituye la primera etapa de toda política de reconstrucción de la nacionalidad y de expresión auténtica de la soberanía”.
Luego del llamado a las elecciones realizado en octubre de 1945, FORJA se disolvió y algunos de sus miembros hicieron campaña por la candidatura de Juan Domingo Perón.

Con la asunción de Perón, Scalabrini Ortiz bregó incansablemente por la nacionalización de los ferrocarriles hasta que el 13 de febrero de 1947, el gobierno nacional implementó esa histórica medida que había contado con su más entusiasta propulsor.

Pero la política del gobierno peronista además de recuperar la soberanía sobre la riqueza nacional, también provocó una notoria mejoría de la situación de los más necesitados, por primera vez eran escuchados y sus problemas más acuciantes, solucionados.

Scalabrini Ortiz apoyó al gobierno popular pero, con su inamovible espíritu crítico, alertando que, aún importantes sectores económicos continuaban en manos extranjeras y que la oligarquía ganadera se encontraba agazapada esperando el momento para reaccionar.

El gobierno de Perón no encontró ningún lugar adecuado para pensadores de la talla de Scalabrini Ortiz y Arturo Jauretche, a tal punto que en septiembre de 1955 cuando cayó el gobierno, estaban casi retirados de la actividad política, porque preferían no realizar ninguna crítica que pudiera perjudicar al gobierno,
Una vez producida la derrota, cuando muchos burócratas que ocuparon cargos de importancia huyeron o se llamaron a silencio, Jauretche y Scalabrini efectuaron su reaparición para hacer sentir su voz contra la oligarquía, de nuevo en el poder.

Ideario

FORJA desarrolló una propuesta fuertemente nacionalista, de denuncia y oposición al neocolonialismo. Difundiendo el lema de “Somos una Argentina colonial, queremos ser una Argentina libre”; analizó y expuso los mecanismos económicos del neocolonialismo, así como el comportamiento ilegítimo de las empresas y capitales extranjeros en la monopolización de sectores claves de la economía.

En sus investigaciones, FORJA, analizaba las medidas económicas de los gobiernos de la Concordancia, como el pacto Roca-Runciman; la creación del Banco Central que, según la agrupación, fue hecha con el fin de que hombres ligados a los intereses económicos británicos controlaran el sistema monetario y financiero argentino; la organización de la Corporación de Transportes de la Ciudad de Buenos Aires para garantizar a las empresas ferroviarias británicas un sistema sin competencia; la oposición a la ruptura de relaciones con la Unión Soviética, pues esta podía significar un importante comprador de los productos agropecuarios argentinos. Uno de sus principios incondicionales fue el apoyo a la neutralidad argentina ante la Segunda Guerra Mundial.

En gran medida, FORJA inició una metodología socio-económica de análisis político que se relacionaría pocos años después con la aparición de la Teoría de la Dependencia en toda América Latina. Si bien su impacto en la actividad política directa fue menor, su impacto en la cultura política argentina fue determinante en las décadas siguientes.